domingo, 28 de junio de 2015

Padre Amorth, exorcista: «Dentro del Vaticano también hay satanistas»

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Por su interés, reproducimos el artículo publicado hoy mismo por el diario La Razón, y firmado por Mar Velasco, donde el exorcista italiano Gabriele Amorth asegura que «hay muchos obispos y sacerdotes que no creen en el demonio» y otras declaraciones ya conocidas que suelen hacer los exorcistas sobre su ministerio. Pero lo que más llama la atención es la afirmación de la presencia de miembros de grupos satánicos en el Vaticano.
El sacerdote italiano Gabriele Amorth, uno de los exorcistas más respetados del mundo, no se muerde la lengua: «Tenemos muchísimos sacerdotes y obispos que ya no creen en Satanás», asegura. A sus 85 años acaba de publicar sus memorias, en las que alerta contra la presencia de su mayor enemigo fuera y dentro de la Iglesia. Así lo corrobora en una reciente entrevista al diario italiano Il Foglio«Muchos prelados no creen en el demonio e incluso llegan a decir en público que el infierno y el demonio no existen. ¡Y sin embargo, Jesús, en el Evangelio, habla de ello abundantemente, por lo cual cabría preguntarse si no han leído el Evangelio o no creen en él en absoluto!», sostiene.
A la pregunta de si hay miembros de sectas satánicas en el Vaticano, responde sin vacilar: «Sí, los hay. Sacerdotes, monseñores y también cardenales. Lo sé por personas que lo han conocido directamente. Y además es una cosa “confesada” en otras ocasiones por el mismo demonio, bajo obediencia, durante los exorcismos», explica. Asegura que el Papa está al tanto de todo: «¡Claro que lo sabe! Pero hace lo que puede. Es algo sobrecogedor. Tenga presente que Benedicto XVI es un Papa alemán, viene de una nación decididamente contraria a todas estas cosas. En Alemania, de hecho, prácticamente no hay exorcistas –¡hay naciones enteras sin exorcistas!–, y sin embargo el Papa cree en ello: he tenido ocasión de hablar con él en tres ocasiones, cuando todavía era prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe. Nos recibió como asociación de exorcistas, hizo un gran discurso, animándonos y elogiando nuestro apostolado. Ha hablado de esto explícitamente y en público en varias ocasiones. Y no olvidemos que del diablo y de exorcismos habló muchísimo también Juan Pablo II», recuerda. «Pablo VI levantó un velo de silencio y censura cuando dijo aquello de que “el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia”, pero no tuvo consecuencias prácticas. Y creo que es necesario dar la señal de alarma», afirma.
El Padre Amorth recibe en su estudio a centenares de personas al año. De éstas,«sólo unas pocas están verdaderamente poseídas. La mayoría tiene simplemente graves problemas psiquiátricos. Pero hay poseídos», dice. Se presentan para ser liberados. Lo hacen espontáneamente, aunque la «presencia» que posee su cuerpo hace todo lo posible para que los exorcismos no surtan efecto. La mayor parte de la gente queda poseída después de haber participado en misas negras o ritos satánicos. «Don Amorth» tiene un método para reconocer si una persona está verdaderamente poseída: el agua bendita. «Una vez preparé para una mujer una mesa con dos vasos, uno con agua común y otro con agua bendita. Cuando bebió el agua bendita, pasó de niña atemorizada a persona encolerizada. Con un timbre de voz grave, como si un hombre hablara dentro de ella, me dijo:“¡Te crees muy listo, cura!”. Comencé la oración de exorcismo y sólo una hora después, cumplido el rito, sucedió la liberación en la iglesia».
«Faltan exorcistas formados»
La batalla del padre Amorth se libra en dos frentes: contra su habitual enemigo y contra el silencio o la incredulidad de la Iglesia: «El Código de Derecho Canónico dice que los exorcistas deberían ser elegidos entre la flor y nata del clero», explica. «Y sin embargo, no es así. A menudo, los mejores sacerdotes son destinados a ser obispos u a otros cargos. Y los exorcistas que hay tienen poca experiencia, cuando debería ser al revés», se lamenta, mientras recuerda su formación al lado del padre Amantini, exorcista durante más de 40 años en Roma: «A él le debo todo lo que soy», afirma.
Para ver la amplia entrevista que le hicieron en Cuarto Milenio en el año 2007:http://www.tu.tv/videos/cuarto-milenio-padre-amorth-10-6-07

Nota de interés: el comentario del sacerdote demonólogo español José Antonio Fortea.

Umbanda: de religión o culto a una secta satánica


Umbanda


Nacida en 1920 en Río de Janeiro, en los 80 desembarcó en Argentina. La iglesia católica lo ubica más cerca de una secta satánica. Qué dicen los expertos.

Por un lado, matanza y cadáveres en sus rituales; por otro, alusión a San Expedito, San Antonio, San Cosme Damián, Santa Catalina, San Francisco de Asís y Santa Rita. En pocas palabras, el Umbanda es un culto sincretista de religión africana mezclada con el catolicismo popular, que surgió en 1920 en Brasil. ¿Por qué? Una respuesta es que inmigrantes africanos -muchos de ellos esclavos- que llegaron a ese país recibieron de golpe la fe católica y ante ello prefirieron armar un combo de las dos creencias, incorporando -dentro del plano sobrenatural- la magia, en lugar de la aceptación de la voluntad de Dios. Esto se tradujo -desde la fe cristiana, en general- en la sustitución de Dios por lo contrario a Dios, es decir, el demonio. 
Dentro de los llamados Nuevos Movimientos Religiosos, el psicólogo porteño José María Baamonde (fundador y presidente de la Fundación Servicio para el esclarecimiento en Sectas), en un documento difundido por el Arzobispado de Buenos Aires, lo ubica en la categoría "Movimientos de Origen y Contenidos Afrobrasileño", junto a otros como el Candomblé, la Quimbanda, la Macumba, el Batuque y la Pajelanca.
"Todos estos cultos son fuertemente sincretistas, mezclando elementos de origen africano, de origen amerindio, de origen cristiano, y de origen espiritista, en el caso de la Umbanda", señala Baamonde. 
"En general sostienen que existe un ser supremo y, entre éste y los hombres, una serie de entidades que denominan orixás. Estos orixás son antiguas divinidades africanas o fuerzas de la naturaleza divinizadas como el trueno, las aguas, etc., siendo a su vez los orixás homologados a figuras de santos cristianos. De tal manera que Ogum, el orixá o dios de la guerra, lo igualan a San Jorge; Iemanjá, la orixá o diosa de las aguas, la igualan a la Virgen bajo la advocación de Stella Maris; Xangó, el orixá o dios del rayo y el trueno, lo igualan a San Jerónimo; y Oxalá, el más importante de los orixás, lo igualan a Jesucristo", detalla.
Por último, Baamonde explica que "un hogar relativista y principalmente antireligioso es el 'caldo de cultivo' para que los valores y la promoción personal vaya decayendo, llegando incluso a no tener importancia más que la de vivir el momento".  Y agrega que la proliferación de las sectas responde a la necesidad del individuo de "algo que responda sus interrogantes más profundos".
Alejandro Frigerio, doctor en Antropología e investigador del Conicet, la Umbanda se ganó el lote de "secta" por la desinformación y la dicotomía iglesia católica vs religiones alternativas. Sostiene que es un culto al que acuden quienes buscan trabajo, amor, dinero y la solución sencilla o mágica de las cosas. Agrega que quienes acuden a ese culto lo hacen en un estado de debilidad emocional tal que invita a la incredulidad 
Finalmente ¿es o no es una secta? Gran parte de la respuesta la aporta Federico Resnik, coordinador de la Asociación Argentina de Lucha contra las Pseudociencias (Asalup):
“Un líder sectario se caracteriza por mantener una relación de manipulación con sus fieles, ahí es cuando identificamos a las sectas no por el nombre o por las rarezas de sus ritos”. 
El "pai" umbanda detenido hoy es acusado de engañar y asaltar a fieles y secuestrar cráneos y otros huesos. También detuvieron a dos de sus colaboradores, acusados de  golpear y asaltar a los fieles a los que atraían al "templo", en el que las autoridades encontraron 15 cráneos y otras 22 piezas óseas humanas utilizadas para el culto.
http://www.mdzol.com/nota/552777-umbanda-de-religion-o-culto-a-una-secta-satanica/

Malachi Martin






Malachi Martin nació en Irlanda en 1920 entró joven en la Com­pañía de Jesús. Hizo estudios enseñó en el Instituto Bíblico Pontificio de Roma. Durante el Concilio Vaticano II fué asistente del Cardenal Bea.
El desarrollo de ciertas tendencias en el postconcilio lo indujo a salir de la Compañía con el permiso especial de Paulo VI. De Roma pasó a New York. Allí muere el 27 de Julio de 1999 a los 78 años.a. Desde entonces se dedicó enteramente a escribir. Entre sus más famosos libros hay que citar El último cóncla­ve (1970), Rehén del demonio (1984), Vaticano(1986), Los Jesuítas (1987), Las llaves de esta sangre (1990), Windswept House (1996), re­cientemente traducido al español por Planeta en Barcelona con el títu­lo de El último Papa.
Gladius ha comentado algunos de estos libros en sus números 18 (Vaticano) y 37 (Windswept House).



Entrevista a Malachi Martin


G: ¿Tiene un título ya elegido?

MM: Sí, tengo ur título pero pue­de ser que lo, cambie un poco. Qui­zá no debiera revelarlo todavía pues alguien me lo podría copiar. Es un buen título... ¿Ud. recuerda a los discípulos, la mañana de la Resu­rrección, caminando a Emaús? Ese acontecimiento del Evangelio le da el tono al libro. Es el «factor Emaús» (del mismo modo en que se habla del «factor nuclear» o cualquier otro). Como libro corto que será (150/160 páginas) comienza enca­rando directamente la apostasía rei­nante en el momento actual en las capitales de nuestra civilización, di­ciendo: «Esto es lo que va a suce­der a menos que... a menos que...» Esto es lo que dice.

G: Parece muy bueno pero Ud. debe saber que se ¡o critica afirman­do que no tiene suficiente Fe en la Providencia o no tener una visión sobrenatural en su última novela.

MM: Sí, lo sé. Y la respuesta que siempre doy y que siento que es la única posible es ésta: mis años en Roma y mis años en Norteamérica me han enseñado que si Cristo vi­viera en nuestros días estaría ata­cando más o menos las mismas co­sas que he criticado. Él estaría di­ciendo las mismas cosas. Pero para hacerlo uno debe tener el don de la visión sobrenatural. Lo sobrenatu­ral es gratuito, viene sin que se lo pida y nos otorga un don que no podríamos poseer de ningún modo salvo que El nos lo dé. Esto no cambia el hecho de que yo soy de carne y sangre y barro. Soy débil y estoy lleno de defectos, y a menos que Él me eleve y mis defectos sean expuestos y perdonados, no habrá eternidad; seré abandonado en el infierno.
Recuerdo que el Cardenal Bea -que fue el primer “jefe” que tuve en la Iglesia- solía decir: “No soy un optimista, no soy un pesimista: soy un realista”. Y por agradable o desagradable que sea, siempre me concentro en las cosas como son.
Mi formación me ha capacitado para conocer la condición geo-política y geo-religiosa de mi organi­zación, que es el órgano institucio­nal de la Iglesia Católica Romana, por lo cual me concentro en ello.

Infestación diabólica.

G: Yo le he mencionado en otra ocasión que he leído, después de Windswept House, otras referen­cias a misas negras, pero esta vez ba­jo el Pontificado de Pío XII (lo cuenta Spinosa en la biografía de ese Pa­pa). ¿A Ud. no le sorprende esto?

MM: No me sorprende en lo más mínimo. La única diferencia es ésta: hubo misas negras en Roma, y to­davía las hay también en Milán y Turin. Pero la misa negra a la que me refiero en Windswept House tra­ta de una verdadera instalación del Príncipe de las Tinieblas en el Vati­cano. Mire, yo no he sido confesor, pero sí testigo, de un italiano que condujo una misa negra en San Pedro. En un rincón, sosteniendo un misal romano y pretendiendo leerlo, él celebró el ritual de una misa negra. El Vaticano tiene ocho exorcistas activos, y los ocho están sobrepasados de trabajo. Ocho exorcistas, a tiempo completo, no dan abasto.

G: Me consta que Ud. tuvo ex­periencias de exorcismos porque he leído su libro Hostage to the devil (Rehén del demonio) que me pareció terrorífico. Le confieso que no pude terminarlo. Pero, ¿todo lo que Ud. relata allí está realmente basa­do en hechos?

MM: Sí. En donde sea que hay exorcismos, llevamos cámaras de video y grabadores. Es en base a estos elementos y las conversacio­nes reales que fue escrito el libro. Ciertas partes las debí cambiar para adecuarlas al relato, y también tuve que alterar todas las identidades, topónimos y todos los nombres ver­daderos, aunque yo tenía un cajón entero lleno de autorizaciones, dado que estaban comprometidas las le­yes de protección de la vida priva­da. Pero, bueno, todo está basado en hechos verídicos.

G: ¿Cuando llevó a cabo esa misión?

MM: A las dos y diez de la ma­drugada de un cierto día del año 1970, fui despertado por un sacer­dote amigo que me dijo: «Malachi, mi exorcista asistente se ha derrum­bado. Le pido que por favor venga a ayudarme». Esto ocurrió en el Bronx. Así es como empezó mi ex­periencia. Yo había presenciado un exorcismo en el Cairo en 1959 -un exorcismo muy feo- pero sólo como asistente. Esta vez, en cambio, fui arrastrado directamente al batibu­rrillo. Fui llevado al pleno exorcis­mo de posesión, condición obsesi­va del ángulo noreste de los Esta­dos Unidos. Y es allí donde he ac­tuado desde entonces.

G: ¿Siempre ha sido sólo asis­tente, alguna vez fue nombrado exorcista?

MM: No, siempre he sido asis­tente. De todas maneras, se necesi­ta tener permiso de un obispo. Por lo tanto, recurrimos a los obispos más próximos, pero la mayoría de ellos no creen en el demonio. En­tonces tuvimos que recurrir a Roma y hacer una gestión especial con el Penitenciario para obtener permi­so. De allí que ahora formamos un equipo de más de dieciocho sacer­dotes que actúan legalmente. Sin embargo, mantenemos un perfil muy bajo, porque no queremos te­ner problemas con los obispos, al­gunos de los cuales confían en no­sotros y otros no.
Por ejemplo, hay un caso de una chica cuya obsesión empezó cuando tenía catorce meses; obse­sión, no posesión. Ahora tiene tres años y medio. Queríamos exorci­zarla, porque tiene un «familiar». Ella vive en Michigan, y el cardenal de Michigan no cree en el demo­nio; por lo tanto, no tiene exorcis­ta. Por lo tanto debimos pedirles a los padres que recurrieran al Car­denal Arzobispo de Nueva York. Pero éste también se negó. Entonces no me quedó otro remedio que hacerlo en secreto y hacerlo por las nuestras. Es muy duro cuando la gente no cree en nosotros; terrible­mente duro.

G: ¿Tiene Ud. alguna idea de cómo se está desarrollando este pro­blema en los Estados Unidos?

MM: ¡Oh! Se está poniendo peor. Yo lo puedo llevar a donde vivo, en Park Avenue y la calle 63, y en cuatro cuadras a la redonda le pue­do señalar los sitios en los que se realiza una misa negra todos los domingos. Y también sabemos el tipo de posesión que tiene lugar aquí; algo muy peculiar. Tenemos jóvenes de ambos sexos, entre vein­te y treinta años de edad; el último de ellos vino a decirme: «Padre, yo quería un empleo, un libro o una mujer... Hice pacto con el demonio y logré lo que quería, y ahora el de­monio no me quiere soltar...». Este tipo de caso no había ocurrido nun­ca antes.

G: Pero ¿por qué precisamente en este distrito?

MM: Bueno, en realidad sucede en toda la región nordeste: Boston, Filadelfia, Nueva York, Washing­ton. Es un fenómeno nuevo. Y el segundo fenómeno es la cantidad de casos de obsesión en chicos y gente inocente. Me envían un aviso y nosotros tenemos que hallar quién está haciendo meditación trascen­dental, sesiones de espiritismo, quién está iniciándose en brujería, etc., o sea, quién está coqueteando con el demonio. Uno debe encon­trar todo eso. Y la cuestión es des­cubrir los nombres de toda la gente prominente en la sociedad: arqui­tectos, actrices, joyeros, gente de alto rango, cristianos, médicos, psi­quiatras, todos aquellos de la clase profesional que realizan los más ho­rribles ritos y hacen pactos diabóli­cos.

La Virgen va a los simples.

G: Cambiando de tema, ¿qué opinión le merece la teoría o estra­tegia consistente en priviliegiar el apostolado con la gente rica y la clase dirigente, antes que con quie­nes tienen poca influencia y poder? Porque se dice, incluso en círculos católicos, que uno de los defectos del catolicismo ha sido no entender las ventajas de aquel enfoque, a di­ferencia de los protestantes, que siempre concillaron perfectamente los negocios con la religión. ¿Ud. me entiende?

MM: Sí, claro (risas). Por supues­to, por supuesto. En abstracto, sin hablar de situaciones concretas, uno podría inclinarse a decir que dada la globalización del dinero y dado el nuevo gobierno global y transna­cional que está reemplazando al vie­jo orden, uno debería concentrarse en los niveles más altos, dado que si uno no logra influir en ellos, uno no influirá en el mundo culto y edu­cado. Pero yo estoy dominado por el convencimiento de que la Virgen está viniendo pronto, vividamente. Creo que Ella va a aparecer, que su era está por comenzar, para mo­lestia de las clases poderosas. Quie­nes recibirán el mensaje completo serán los simples fieles. Bueno, pienso que especialmenteellos, por­que creo que la forma de «civiliza­ción» que tenemos ahora es total­mente «anti-Dios». Es completa­mente pagana, materialista y está contra Cristo. Es un montaje armado para que actúe el Anticristo, el hombre que creo que va a venir y creo que es al que se va a oponer la Virgen y que su signo va a apa­recer en el cielo. Tengo setenta y siete años y soy demasiado viejo y no estoy jugado con esta genera­ción sino antes. Los signos que po­seo me muestran que los hombres y mujeres simples tiene esta fe sen­cilla, que es tan pura. He escucha­do a la clase intelectual -sea William Buckley o quien sea que represen­ta a la academia- y he descubierto que no tienen fe. Y sin fe, vamos muertos; no vamos a ir al Cielo. Y yo quiero ir al Cielo. Por eso ésta es mi respuesta. En la situación con­creta, debo decir esto. Y le debo decir que estoy haciendo lo que creo. Yo ya no busco los círculos académicos. Tengo, por supuesto, mis amigos académicos; ellos leen mis libros y conversamos. Pero to­das mis otras actividades las cum­plo con gente común. Por ejemplo, sucede que conozco un párroco en Albeco, en México, cuya ama de llaves tiene una hermana, Maureen, casada, que vive en Atlanta con dos hijas. Ellos me visitan. La hija menor tiene diez y ocho años y es una chica simple, no demasiado bien educada, pero ella sabe todo acerca de Fátima, todo sobre la her­mana Lucía y dice cosas que sólo Nuestra Señora podría habérselas dicho. Ella le habla a Nuestra Se­ñora y es muy simple. ¿Y sabe algo? Yo creo que Nuestra Señora la ha agarrado fuerte porque ella es sim­ple. Es por esto que la está hacien­do mártir.
Por esto es que yo, Malachi Mar­tin, quiero concentrarme en la gen­te simple y en este sentido lo miro a
Ud. como simple. Ud. no está ata­do a la globalización. Ud no está poseído por la ambición académi­ca. Ud. tiene Fe. Yo prefiero pasar un tiempo con Ud. antes que en Harvard, con su cartesianismo, su paganismo y su horrible descrei­miento. Por lo tanto, la respuesta es ésta.

G: Tengo una duda. En Winds-wept House, Ud. cita a Paulo VI di­ciendo que ¡a Iglesia eventualmente va a quedar reducida a su mínima expresión. Creo que lo sacó de Ro­mano Amerio, pero mucha gente, yo mismo, hemos buscado el docu­mento sin fortuna. En L'Osservatore Romano no hay nada. Un amigo mío ha revisado todos los documen­tos oficiales y no ha podido encon­trarlo.

MM: Lo buscaré para Ud. con la cita. Las palabras que usó el Papa fueron: “Vamos a ser marginados. Los católicos van a ser margina­dos, sobre el borde de la humani­dad”. Si me da tiempo voy a encon­trar la cita. Hay un documento den­tro del cual está incluida.

El próximo Cónclave.

G: Me gustaría que dijera algo sobre el futuro Papa.

MM: Bueno, creo que estamos frente a un gran peligro. Realmente lo creo.

G: ¿Peligro? ¿De qué?

MM: Peligro de que una mayo­ría de nuestros cardenales electo­res, habiendo optado por dar res­paldo a la visión globalista interna­cional, elijan a un hombre que les satisfaga en ese respecto. Pero Dios sabe. El puede cambiar sus corazones. Aún así, esto no ocurre tan frecuentemente, y yo (esto es pura especulación, por supuesto) tengo la impresión de que Cristo no va a permitir que el Papado sea degra­dado. Creo que puede elegir un más drástico destino para el papa­do. Si esto afecta al actual Santo Padre, podría muy bien ser porque él tiene que reparar el desaguisado en tan alta función, igual que Paulo VI y Juan XXIII. Ud. sabe, Nuestra Señora de la Salette se refirió a tres papas en el futuro y los llamó «pa­pas gusarapientos». Quizá Juan Pa­blo con todas sus cualidades y su firmeza respecto del aborto, la contracepción y las obras de caridad, deba corregir algunas cosas. Y Cris­to podría imponerle una reparación en esta vida y no en la futura. Si yo fuera él, preferiría sufrir ahora y no después. De modo que tal vez lo haga. Cuando Juan Pablo II se mue­ra, tendremos un cónclave y este cónclave ya está decidido. Durante estos tres últimos años se han se­leccionado y alistado los favoritos. Uno que ha sido impugnado -que debe interesar a los argentinos- es Pío Laghi, que ha caído en desgra­cia por varias razones.
“Apres moi, le déluge”. Creo que va a ser un tiempo triste, porque va a haber aceptación de la apostasía y habrá un nuevo cisma, una nue­va herejía.

G: ¿Qué sabe Ud. acerca de un candidato de los sedevacantistas? Se habla de un obispo alemán que sería ungido Papa con el nombre de Lino II, como el sucesor de San Pedro. ¿Ha escuchado algo sobre esto?

MM: He escuchado ésta y otras versiones similares. Los romanos se distinguen por ser muy apegados al ceremonial. Y sea quien sea -Li­no II o Clemente XVII (hay un Pío XIII en Canadá y otro Gregorio XXII)- todos deberán pasar final­mente por la criba romana, de lo contrario no van a ser aceptados. Quizás eso es lo que va a pasar. Quizás va a sobrevenir una situa­ción multipolar. No lo sé. Lo que sé es esto: estamos de cara a tiempos de prueba, no tiempos como en los que nacimos. No, absolutamente distintos...

G: Pero en todo caso no habrá cisma....

MM: Yo conozco ya una canti­dad de cismáticos. Cuando es nece­sario les doy la absolución; les doy el Cuerpo del Señor. Griegos, ru­sos, armenios, sirios y coptos. Y hasta conozco algunos «buenos» herejes. En realidad les evito, pero a veces escucho sus confesiones cuando lo necesitan. Cismáticos y herejes conservan la fe. Nosotros hemos apostatado. La fe se ha ago­tado. Un obispo se sienta a mi lado, pero él no cree en la castidad, ni en la infalibilidad papal, ni siquiera en el primado del Papa, no cree en el infierno, ni en la Resurrección. ¿Qué Dios está entre nosotros?...

Democracia en la Iglesia.

G: Cambiando otra vez de tema. Una última pregunta: ¿qué sabe Ud. de esta última tendencia en algunas parroquias sobre la administración gobierno, es decir, ¡a posibilidad de elegir sus propios sacerdotes? Esto mismo ya ha ocurrido en la Iglesia anglicana.

MM: Ya está sucediendo aquí. Y ha sido fomentado por nosotros: peor aún, la mayoría de los obis­pos en los Estados Unidos están a favor del casamiento de los sacer­dotes. La mayoría, pero no todos. En Canadá ocurre lo mismo.

G: Disculpe la interrupción: ¿es­tán a favor del casamiento pero no a favor del divorcio? (risas).

MM: Difícil saberlo. La verdad es que no se me había ocurrido.

G: ¿Para ellos el matrimonio es preferible a la homosexualidad?

MM: Según ellos, no. Para ellos la homosexualidad es una orienta­ción del alma, una orientación de­finida por la naturaleza: «¡no me culpen!», «¡no puedo hacer nada!». Y tampoco lo miran como una tra­gedia.
Todo esto se dirige -como los masones se lo revelarán ni bien lle­gue a conocerlos- a destruir la cas­ta sacerdotal. De modo que cual­quiera en la parroquia pueda venir y decir: “Éste es mi Cuerpo, ésta es mi Sangre”, y pueda distribuirlo, porque Cristo desciende sobre él en ese momento. Y con esto, por supuesto, destruye el sacerdocio.

G: ¿La idea no es introducir el concepto de la soberanía popular en la Iglesia?

MM: Seguro, seguro. Destruir la jerarquía. Y hacerlo muy sutilmen­te. La próxima vez que venga a Nueva York lo puedo llevar a una iglesia en la que una mujer dice la misa al lado del sacerdote. Y un buen día él no vendrá y ella proce­derá a decir la misa por su cuenta. Así es como se hace la labor destructiva. Lo que significa apostasía, porque no se cree en el Cal­vario, en el sacerdocio, en la Última Cena, ni en el Cuerpo ni en la Sangre, ni en las manos del sacer­dote, y entonces cualquiera puede ser sacerdote.

Signos positivos.

G: A pesar de esta visión tan negativa, uno percibe que en ¡os Estados Unidos existen muchos gru­pos muy positivos, así como edito­res, revistas, etc. ¿Para Ud. cuál es el mejor? ¿The Wanderer? ¿Ignatius Press?

MM: Ignatius Press está hacien­do política. No, dice nada contra los malos obispos ni lo va a decir. El Padre Joseph Fessio se encarga de eso. Yo lo conozco. Es un buen hombre. No le interesan los mu­chachos, ni las chicas ni el dinero. Intentaron condenarlo judicialmen­te y le entablaron un juicio, pero lo ganó. Conserva Ignatius Press, pero tuvo que dejar Ignatius Institute. Es un tipo duro. Es políglota; está muy bien dotado. Pero hace política. Ratzinger es su amigo, y Ratzinger también es político. Está por el Novus Ordo, su sacramentología es estrictamente Novus Ordo.

G: He notado algo de eso en The National Register. Es más oficialista.

MM: The Wanderer, The Remnant, Catholic Family News son los mejores.

G: ¿Y Crisis?

MM: Es okay, pero no es católi­ca, por eso no llega a satisfacerme. Debo confesarle a Ud. que la se­mana pasada volví a leer la encícli­ca Mediator Dei, de Pío XII, que no leía desde 1948. Y encontré un pa­saje que me indujo a pensar: “¿Qué clase de lenguaje es éste? Es el len­guaje católico. Es el tipo de lengua­je que escuchaba en mi casa”. Pero ya nadie habla así. Y eso es lo que está mal en Crisis. Ya no es el len­guaje católico. Tampoco National Review usa más el lenguaje católi­co. ¿Ud. entiende a qué nos refe­ríamos durante la guerra fría cuan­do hablábamos del “idiota útil”? Bueno, William Buckley es eso: un idiota útil.

G: Molnar solía escribir para la National Review, pero dejó de co­laborar... los otros días nos escribió diciendo: “Son políticamente inco­rrectos -como nosotros-, pero son filosóficamente correctos... en el peor sentido de la palabra”.

MM: Y bueno, Molnar es un ta­lento. Yo dejé de colaborar con ellos en 1978. No podía aguantar más. Ahora encuentro que las mejores revistas son The Remnant, The Wanderer o Catholic Family News.

G: ¿Sabe Ud. que Crisis publicó un excelente artículo sobre los sa­cerdotes, escrito por un hombre lla­mado PeterKreeft? ¿Lo conoce Ud.?

MM: No. ¿Es bueno?

G: Muy bueno. Lo traducimos lo publicamos en Gladius (n° 37). Es totalmente ortodoxo[2]aunque sé que el resto de Crisis no es muy católico. ¿Qué son?

MM: Ecumenistas. ¿Ud. nunca leyó First Things? Está escrito por un pastor luterano convertido al ca­tolicismo y ahora sacerdote católi­co. Su nombre es Richard Newhaus; es católico pero no de la manera que soy yo. Claro, soy prejuicioso. A los 77 años ya no tengo pacien­cia con nada que no coincida con mi modo de ser católico. Es un riesgo, ya lo sé, pero yo juzgo todo según este criterio. No puedo dige­rir esa «síntesis». Estoy demasiado viejo. Recibo alrededor de 400 car­tas por semana y las expurgo, por­que muchos de los que me escri­ben no son católicos. No tengo tiem­po para otra cosa. Tengo 77 años... ¡caray! No puedo hacer más... La cuestión es que me estoy vol­viendo muy arisco. Realmente no me queda tiempo para ocuparme de los no-católicos que andan di­vagando por allí, o de los católicos volátiles respecto de la fe, que pien­san que Jesús no creyó ser Dios has­ta que llegó a los 44 años, o algún disparate así.

G: Bueno, no queremos abusar más de su paciencia ni de su tiem­po. Le agradecemos el privilegio de habernos concedido esta larga en­trevista, esperamos con ansias su próxima novela. Muchas gracias.

Gladius, Nº 42, año 1998.

DECLARACIÓN DEL EPISCOPADO ARGENTINO SOBRE LA MASONERÍA (20 de febrero de 1959)






«El Episcopado Argentino en su Reunión Plenaria, ante las diversas manifestaciones hechas en la prensa por la masonería, se siente en la obligación de hacer una pública declaración en cumplimiento de la recomendación de S.S. León XIII: “Lo primero que procuraréis hacer será arrancar a los masones sus máscaras para que sean conocidos tales cuales son” (Encíclica “Humanum Genus”).
Los Papas, pilotos supremos e infalibles de la civilización, comprendieron el peligro que amenazaba al mundo a través de las sectas y lo señalaron desde la primera hora declarando palmariamente la conjuración satánica que se cernía sobre la humanidad.
Desde Clemente XII, en su Encíclica “In Emminenti” de 1738, hasta nuestros días, reiteradamente los soberanos Pontífices han condenado las sectas masónicas, y el Código de Derecho Canónico señala: “Los que dan su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones del mismo género incurren en excomunión” (Canon 2335).
El 24 de julio de 1958 (en la Octava Semana de Formación Pastoral), S.S. Pío XII señaló como “raíces de la apostasía moderna, el ateísmo científico, el materialismo dialéctico, el racionalismo, el laicismo, y la masonería, madre común de todas ellas”.
Doctrina y fines de la masonería
El inmortal Pontífice León XIII, en la carta Encíclica “Humanum Genus” –condenatoria de la masonería- al afirmar que “junto al reino de Dios en la tierra, que es la verdadera Iglesia de Cristo, existe otro reino, el de Satán, bajo cuyo imperio se encuentran todos los que rehúsan obedecer a la ley divina y eterna y acometen empresas contra Dios, o prescinden de Él”, nos advierte que “en nuestros días todos los que favorecen al segundo de estos bandos parecen conspirar de común acuerdo y pelear con la mayor vehemencia, siéndoles guía y auxilio la sociedad que llaman de los masones. Audazmente se animan –continúa el Papa- contra la Majestad de Dios y maquinan abiertamente y en público la ruina de la Santa iglesia, y esto con el propósito de despojar enteramente a los pueblos cristianos de los beneficios que les granjeó Jesucristo Nuestro Salvador”. Más adelante dice León XIII: “Entre los puntos de doctrina en que parece haber influido en gran manera la perversidad de los errores masónicos se hallan las enormidades sostenidas por los socialistas y comunistas y los ataques contra la verdadera y genuina noción de la familia cristiana, la cual tiene su origen en el matrimonio uno e indisoluble; y contra la educación cristiana de la juventud y la forma de la potestad política modelada según los principios de la sabiduría cristiana. Por eso, a ejemplo de nuestros Predecesores, hemos resuelto declararnos de frente contra la sociedad masónica, contra el sistema de su doctrina y sus intentos y manera de sentir y obrar, para más y más poner en claro su fuerza maléfica e impedir así el contagio de su funesta peste. Hay varias sectas –anota el Papa- que si bien diferentes en nombre, forma y origen, se hallan sin embargo unidas entre sí por cierta comunión de propósitos y afinidad entre sus opiniones capitales, concordando de hecho con la secta masónica: especie de centro de donde todas ellas salen y adonde todas vuelven”.
“Su último y principal intento no es otro que el de destruir hasta los fundamentos todo el orden religioso y civil establecido por el cristianismo; levantando, a su manera, otro nuevo fundamento y leyes sacadas de las entrañas del Naturalismo , el cual sostiene que la naturaleza y la razón humana ha de ser en todo maestra y soberana absoluta”. Luego, el Papa enumera algunos intentos masónicos por los cuales los sectarios “niegan toda divina revelación, atacan con saña a la Iglesia Católica, cuyo deber propio es guardar y defender en incorrupta pureza el depósito de las doctrinas reveladas por Dios; propugnan la separación de la iglesia y el Estado, fomentan el indiferentismo religioso, sostiene la igualdad de todos los cultos, privan a la Iglesia de su libertad, propician la educación laica obligatoria, con exclusión de toda idea religiosa, el matrimonio civil, el divorcio absoluto y el ateísmo de estado” (Encíclica “Humanum Genus”).
Medios recomendados en la actualidad por la masonería
En 1958, en la cuarta conferencia Interamericana de la Masonería, realizada en Santiago de Chile, se manifestó que, “La Orden presta ayuda a sus adeptos para que puedan alcanzar altas jerarquías en la vida pública de las naciones”; y luego se desarrolló el temario titulado: “Defensa del laicismo”. Señalóse a continuación la nueva táctica de la masonería con la que coinciden también las últimas consignas del comunismo internacional. Los masones deben procurar el laicismo en todos los órdenes y los comunistas la subversión del orden social como terreno apto para sus intentos finales. La consigna es la siguiente: “ Intensificar la campaña laicista por intermedio de los diversos partidos políticos influenciados. Tratar de apaciguar la alarma de la Iglesia Católica contra la masonería evitando la acción masónica directa. Incrementar la acción conducente al quebrantamiento de la unidad de los movimientos obreros, para apresurar luego su copamiento. La masonería y el comunismo persiguen momentáneamente el mismo objeto en América latina; por lo cual debe procurarse la mayor armonía en la acción, sin que aparezca públicamente su alianza”.
Segundo Congreso Internacional por la Fraternidad Universal
Una prueba de todo esto tenemos en el “Segundo Congreso Internacional por la Fraternidad Universal”.
La masonería mundial y el comunismo se aprestan a realizar en la ciudad de Montevideo, el denominado “Segundo Congreso Internacional por la Fraternidad Universal”. Es éste un congreso masónico de inspiración comunista que aspira a hacer servir los fines masónicos de “fraternidad universal” a la expansión del comunismo soviético internacional. Se realizará este congreso en los días de la próxima Semana Santa (del 26 al 28 de marzo) y se propone aprestarse para “luchar por la confraternidad humana y la paz del mundo”. Dos lemas en que ocultan sus perversas intenciones la Masonería y el Comunismo.
Masonería y Comunismo
“El Marxismo y la Masonería tienen el ideal común de la felicidad terrestre. Un masón puede aceptar enteramente las concepciones filosóficas del marxismo. Ningún conflicto es posible entre los principios del marxismo y de la masonería”: lo afirma el gran Maestre de la Masonería de París.
Para lograr sus fines, la masonería se vale de la Alta Finanza, de la alta política y de la prensa mundial; el marxismo se vale de la revolución en lo social y económico contra la patria, la familia, la propiedad, la moral y la religión.
Los masones cumplen su fin con medios secretamente subversivos; los comunistas con medios abiertamente subversivos. La masonería mueve a las minorías políticas sectarias; el comunismo se apoya en una política de masas, explotando los anhelos de justicia social.
A los jóvenes
Todo argentino, pero principalmente la juventud, debe saber que Catolicismo y Masonería son términos que se contradicen y excluyen absolutamente como el Cristo y el Anticristo. Y también debe saber que el liberalismo o laicismo, en todas sus formas, constituyen la expresión ideológica propia de la masonería.
Poco importa que muchos liberales no sean masones; hay instrumentos lúcidos e instrumentos ciegos. Lo importante es que unos y otros colaboran objetivamente en la destrucción de la Iglesia de Cristo y del orden católico de la República.
Lo que mueve toda la acción de la masonería es, en última instancia, el odio a Cristo y a todo lo que lleva su nombre en las almas y en las instituciones humanas. Su objetivo final es la destrucción de lo católico y de todo lo que se fundamenta o inspira en su doctrina.
La Iglesia de Cristo ha presidido todas las funciones de la patria misma. Ella está presente –vigilante y actuante- en todos los hechos trascendentes y decisivos de nuestra historia. Católico es el origen, la raíz y la esencia del ser argentino. Quiere decir que atentar contra lo católico es conspirar contra la Patria.
Más todavía, la disminución de la fe en el pueblo argentino comporta a la vez una disminución de su patriotismo.
De ahí que la defensa de la Fe Católica y la restauración de la Patria en Cristo sea la forma más pura y plena de servir a la Patria. La impiedad masónica, por el contrario, es causa de indiferencia, desprecio y deslealtad hacia la Patria.
A los padres y madres de familia
A los padres y madres de familias cristianas, asociados por Dios a su divina paternidad, que tienen en sus hijos la prolongación de sus vidas, les exhortamos a cuidar celosamente la educación de sus hijos, que son también hijos de Dios.
Frente a las insinuaciones del mal y del engañoso y falso modo de proceder de las sectas, ejerzan la patria potestad y cumplan sus sagrados compromisos contraídos cuando presentaron sus hijos a la Iglesia para que fueran hechos hijos de Dios por el Bautismo.
A todos los argentinos
A cuantos sienten en su pecho el amor a la Patria les señalamos como enemigos de nuestras tradiciones y de nuestra futura grandeza, la masonería y el comunismo que aspiran a la destrucción de cuánto hay de noble y sagrado en nuestra tierra.
Dado en “Villa San Ignacio”, San Miguel, a veinte días del mes de febrero y año del Señor de mil novecientos cincuenta y nueve.
Antonio Cardenal Caggiano, Obispo de Rosario y Presidente de la Asamblea Plenaria del Episcopado Argentino ; Fermín E. Lafitte, Administrador Apostólico de Buenos Aires S.P. ; Nicolás Fasolino, Arzobispo de Santa Fe ; Zenobio L. Guilland, Arzobispo de Paraná ; Roberto J. Tabella, Arzobispo de Salta ; Audino Rodriguez y Olmo, Arzobispo de San Juan ; Antonio J. Plaza, Arzobispo de La Plata ; Germiniano Esorto, Arzobispo de Bahía Blanca ; Juan Carlos Aramburu, Arzobispo de Tucumán ; Ramón J. Castellano, Arzobispo de Córdoba ; Leopoldo Buteler, Obispo de Río Cuarto ; Carlos F. Hanlon, Obispo de Catamarca ; Froilán Ferreyra Reynafé, Obispo de La Rioja ; Francisco Vicentin, Obispo de Corrientes ; Enrique Muhn, Obispo de Jujuy ; Anunciado Serafini, Obispo de Mercedes ; José Weimann, Obispo de Santiago del Estero ; Alfonso Buteler, Obispo de Mendoza ; Emilio Di Pasquo, Obispo de San Luis ; Silvino Martínez, Obispo de San Nicolás de los Arroyos ; Manuel Marengo, Obispo de Azul ; Enrique Rau, Obispo de Mar del Plata ; José Borgatti , Obispo de Viedma ; Agustín A. Herrera, Obispo de Nueve de Julio ; Miguel Raspanti, Obispo de Morón ; Carlos M. Pérez, Obispo de Comodoro Rivadavia ; Jorge Kemerer, Obispo de Posadas ; Jorge Chalup, Obispo de Gualeguaychú ; Jorge Mayer, Obispo de Santa Rosa ; Antonio M. Aguirre, Obispo de San Isidro ; Alberto Deane, Obispo de Villa María ; Pacífico Scozzina, Obispo de Formosa ; José Marozzi, Obispo de Resistencia ; Juan José Iriarte, Obispo de Reconquista ; Alejandro Schell, Obispo Coadjutor de Lomas de Zamora .

jueves, 25 de junio de 2015

B.Restelli, PRINCEPS GLORIOSISSIME - Ensemble Vocale Lingiardi, Mozzanica







Princeps gloriosissime, Michael Archangele, esto memor nostri: hic et ubique semper precare pro nobis Filium Dei, alleluia, alleluia.

V. In conspectu Angelorum psallam tibi, Deus meus.
R. Adorabo ad templum sanctum tuum et confitebor nomini tuo.

Deus, qui miro ordine, Angelorum ministeria hominumque dispensas: concede propitius ut, a quibus tibi ministrantibus in caelo assistitur, ab his in terra vita nostra muniatur. Per Dominum nostrum Iesum Christum. Amen.


miércoles, 24 de junio de 2015

SACRAMENTUM EXTREMÆ UNCTIONIS

SACRAMENTO QUE DEBE SER ADMINISTRADO POR UN SACERDOTE.



RITUALE ROMANUM
TITULUS V - CAPUT 2
ORDO MINISTRANDI
SACRAMENTUM EXTREMÆ UNCTIONIS

1. Sacerdos Sacramentum Extremæ Unctionis ministraturus, quatenus fieri poterit, parari curet apud infirmum mensam mappa candida coopertam, item que vas, in quo sit bombacium, seu quid simile in sex globulos distinctum, ad abstergendas partes inunctas; medullam panis ad detergendos digitos; et aquam ad abluendas Sacerdotis manus; ceream item candelam, quæ deinde accensa ipsi ungenti lumen præbeat. Denique operam dabit, ut quanta poterit munditia ac nitore hoc Sacramentum ministretur.
2. Deinde convocatis Clericis seu ministris, vel saltem uno Clerico, qui crucem sine hasta, aquam benedictam cum aspersorio, et librum Ritualem deferat, ipse Parochus decenter accipit vas sacri Olei infirmorum sacculo serico violacei coloris inclusum, illudque caute deferat, ne effundi possit. Quod si longius iter peragendum, aut etiam equitandum sit, vel alias adsit periculum effusionis, vas Olei sacculo, aut bursa inclusum, ut dictum est, ad collum appendat, ut commodius et securius perferat. Procedat autem sine sonitu campanulæ.
3. Cum perventum fuerit ad locum, ubi jacet infirmus, Sacerdos intrans cubiculum, dicit:
V. Pax huic dómui.
R. Et ómnibus habitántibus in ea.
4. Deinde deposito Oleo super mensam, superpelliceo, stolaque violacea indutus, ægroto crucem pie deosculandam porrigit; mox in modum crucis aqua benedicta eum, et cubiculum, et circumstantes aspergit, dicens Antiphonam: Aspérges, me, Dómine, etc. Quod si ægrotus velit confiteri, audiat illum, et absolvat. Deinde piis verbis illum consoletur, et de hujus Sacramenti vi, atque efficacia, si tempus ferat, breviter admoneat: et quantum opus sit, ejus animam confirmet, et in spem erigat vitæ æternæ.
5. Postea dicit:
V. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
R. Qui fecit cælum et terram.
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Orémus. Oratio
Intróeat, Dómine Jesu Christe, domum hanc sub nostræ humilitátis ingréssu, ætérna felícitas, divína prospéritas, seréna lætítia, cáritas fructuósa, sánitas sempitérna: effúgiat ex hoc loco accéssus dæmonum: adsint Angeli pacis, domúmque hanc déserat omnis malígna discórdia. Magnífica, Dómine, super nos nomen sanctum tuum; et béne+dic nostræ conversatióni: sanctífica nostræ humilitátis ingréssum, qui sanctus et qui pius es, et pérmanes cum Patre et Spíritu Sancto in sæcula sæculórum.
R. Amen.
Orémus, et deprecémur Dóminum nostrum Jesum Christum, ut benedicéndo bene+dicat hoc tabernáculum, et omnes habitántes in eo, et det eis Angelum bonum custódem, et fáciat eos sibi servíre ad considerándum mirabília de lege sua: avértat ab eis omnes contrárias potestátes: erípiat eos ab omni formídine, et ab omni perturbatióne, ac sanos in hoc tabernáculo custodíre dignétur: Qui cum Patre et Spíritu Sancto vivit et regnat Deus in sæcula sæculórum. R. Amen.
Orémus. Oratio
Exáudi nos, Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérnæ deus: et míttere dignéris sanctum Angelum tuum de cælis, qui custódiat, fóveat, prótegat, vísitet, atque deféndat omnes habitántes in hoc habitáculo. Per Christum Dóminum nostrum. R. Amen.
6. Quæ Orationes, si tempus non patiatur, ex parte, vel in totum poterunt omitti. Tunc de more facta confessione generali, latino vel vulgari sermone, Sacerdos dicit in singulari numero: Misereátur tui, etc., Indulgéntiam ... tuórum tríbuat tibi, etc.
7. Antequam Parochus incipiat ungere infirmum, moneat astantes, ut pro illo orent, et, ubi commodum sit, pro loco et tempore, et astantium numero, vel qualitate, recitent septem Psalmos Pœnitentiales cum Litaniis Sanctorum, vel alias preces, dum ipse Unctionis Sacramentum administrat. Mox, extensa manu dextera super caput infirmi, dicit:
In nómine Pa+tris, et Fí+lii, et Spíritus + Sancti, extinguátur in te omnis virtus diáboli per impositiónem mánuum nostrárum, et per invocatiónem gloriósæ et sanctæ Dei Genitrícis Vírginis Maríæ, ejúsque ínclyti Sponsi Joseph, et ómnium sanctórum Angelórum, Archangelórum, Mártyrum, Confessórum, Vírginum, atque ómnium simul Sanctórum. Amen.
8. Deinde, intincto pollice in Oleo sancto, in modum crucis ungit infirmum in partibus hic subscriptis, aptando proprio loco verba formæ in hunc modum:
Ad oculos
Per istam sanctam Unctió + nem, et suam piíssimam misericórdiam, indúlgeat tibi Dóminus quidquid per visum deliquísti. Amen.
9. Minister vero, si est in Saccris, vel ipsemet Sacerdos, post quamlibet Unctionem, tergat loca inuncta novo globulo bombacii, vel rei similis, eumque in vase mundo reponat, et ad ecclesiam postea deferat, comburat, cineresque projiciat in sacrarium.
Ad aures
Per istam sanctam Unctió + nem, et suam piíssimam misericórdiam, indúlgeat tibi Dóminus quidquid per audítum deliquísti. Amen.
Ad nares
Per istam sanctam Unctió + nem, et suam piíssimam misericórdiam, indúlgeat tibi Dóminus quidquid per odorátum deliquísti. Amen.
Ad os, compressis labiis
Per istam sanctam Unctió + nem, et suam piíssimam misericórdiam, indúlgeat tibi Dóminus quidquid per gustum et locutiónem deliquísti. Amen.
Ad manus
Per istam sanctam Unctió + nem, et suam piíssimam misericórdiam, indúlgeat tibi Dóminus quidquid per tactum deliquísti. Amen.
10. Et adverte, quod Sacerdotibus, ut dictum est, manus non inunguntur interius, sed exterius.

Ad pedes
Per istam sanctam Unctió + nem, et suam piíssimam misericórdiam, indúlgeat tibi Dóminus quidquid per gressum deliquísti. Amen.
11. Hæc autem unctio ad pedes, ut dictum est, ex qualibet rationabili causa omitti potest.
12. Quibus omnibus peractis, Sacerdos pollicem fricat cum medulla panis, manus lavat linteoque abstergit; aqua vero lotionis cum pane, suo tempore, mittatur in sacrarium, vel, si hoc desit, in ignem. Deinde dicit:
Kýrie eléson. Christe, eléison. Kýrie eléson.
Pater noster secreto usque ad
V. Et ne nos indúcas in tentatiónesm.
R. Sed líbera nos a malo.
V. Salvum (-am) fac servum tuum (ancíllam tuam).
R. Deus meus, sperántem in te.
V. Mitte ei, Dómine, auxílium de sancto.
R. Et de Sion tuére eum (eam).
V. Esto ei, Dómine, turris fortitúdinis.
R. A fácie inimíci.
V. Nihil profíciat inimícus in eo (ea).
R. Et fílius iniquitátis non appónat nocére ei.
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clamor meus ad te véniat.
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Orémus. Oratio
Dómine Deus, qui per Apóstolum tuum Jacóbum locútus es: Infirmátur quis in vobis? indúcat presbýteros Ecclésiæ et orent super eum, ungéntes eum óleo in nómine Dómini: et orátio fídei salvábit infírmum, et alleviábit eum Dóminus: et si in peccátis sit, remitténtur ei; cura, quæsumus, Redémptor noster, grátia Sancti Spíritus languóres istíus infírmi (infírmæ), ejúsque sana vúlnera, et dimítte peccáta, atque dolóres cunctos mentis et córporis ab eo (ea) expélle, plenámque intérius et extérius sanitátem misericórditer redde, ut, ope misericórdiæ tuæ restitútus (-a), ad prístina reparétur offícia: Qui cum Patre et eódem Spíritu Sancto vivis et regnas Deus, in sæcula sæculórum. R. Amen.
Orémus. Oratio
Réspice, quæsumus, Dómine fámulum tuum N. (fámulam tuam N.) in infirmitáte sui córporis fatiscéntem, et ánimam réfove, quam creásti: ut, castigatiónibus emendátus (-a), se tua séntiat medicína salvátum (-am). Per Christum Dóminum nostrum. R. Amen.
Orémus. Oratio
Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, qui, benedictiónis tuæ grátiam ægris infundéndo corpóribus, factúram tuam multíplici pietáte custódis: ad invocatiónem tui nóminis benígnus assíste; ut fámulum tuum (fámulam tuam) ab ægritúdine liberátum (-am), et sanitáte donátum (-am), déxtera tua érigas, virtúte confírmes, potestáte tueáris, atque Ecclésiæ tuæ sanctæ, cum omni desideráta prosperitáte, restítuas. Per Christum Dóminum nostrum. R. Amen.
13. Ad extremum, pro personæ qualitate, salutaria monita breviter præbere poterit, quibus infirmus ad moriendum in Domino confirmetur et ad fugandas dæmonum tentationes roboretur.
14. Denique aquam benedictam, et crucem nisi aliam habeat, coram eo relinquat, ut illam frequenter aspiciat, et pro sua devotione osculetur et amplectatur.
15. Admoneat etiam domesticos et ministros infirmi, ut, si morbus ingravescat, vel infirmus incipiat agonizare, statim ipsum Parochum accersant, ut morientem adjuvet, ejusque animam Deo commendet: sed si mors immineat, priusquam discedat, Sacerdos animam Deo rite commendabit.
16. Quæ autem pertinent ad visitationem, curamque infirmorum, et ad juvandos morientes, ad commendationem animæ, et ad exsequias, infra suis locis præscribuntur.