domingo, 19 de noviembre de 2017

Por qué deberías mantener el agua bendita en tu casa


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SEGÚN EL LIBRO «AGUA BENDITA Y SU IMPORTANCIA PARA LOS CATÓLICOS» POR REV HENRY THEILER.

El agua bendita puede incitar la piedad, hacer huir al demonio e incluso provocar la salud corporal.

Acabo de leer un libro titulado «Agua bendita y su importancia para los católicos» por Rev Henry Theiler.

Publicado por primera vez en 1909 y republicado el año pasado por Sophia Press, está escrito en el estilo más formal y piadoso de los libros devocionales publicados antes de la era moderna anunciada por el Vaticano II. Sin embargo, es bueno no descartar un trabajo como anticuado y por lo tanto desactualizado. El autor nos recuerda verdades eternas que nunca pasan de moda.

El agua bendita, como los aceites sagrados, la sal bendita y la señal de la cruz, es un sacramental. Es mucho más poderosa de lo que pensamos: el autor cita el famoso pasaje escrito por Santa Teresa de Ávila, una Doctora de la Iglesia, en el que relata que el diablo una vez se le apareció. «Me llamó la atención con gran temor y me bendije lo mejor que pude; desapareció, pero regresó de inmediato ... No sabía qué hacer. Había allí agua bendita, y la arrojé en esa dirección; nunca más regresó... A menudo experimento que no hay nada de lo que los demonios huyan más, sin regresar, que el agua bendita».

Las visitas diabólicas son misericordiosamente raras para los católicos, pero la religiosidad popular (esta antigua palabra definitivamente merece ser revivida) indica que es prudente y también una buena costumbre guardar agua bendita en el hogar, quizás en una pila o contenedor junto a la puerta principal. Theiler aconseja usarlo cuando nos levantemos por la mañana y cuando vayamos a la cama: «Cuando amanezca, ¿quién dirá qué traerá consigo?», Pregunta solemnemente, recordándonos también que «Satanás planta la ruina». al alma del hombre «particularmente durante la noche».

Citando los Evangelios y los Padres de la Iglesia, el autor examina el significado histórico sagrado del agua bendita. Un apéndice moderno agregado más tarde por los editores, informa que los padres bendicen a sus hijos con ella por la noche, y también para bendecir el área de trabajo, las mascotas y el propio automóvil. Me da vergüenza decir que cuando una mujer me dijo una vez que estaba bendeciendo su automóvil, secretamente descarté esto como una práctica supersticiosa. Ahora, recordando todos los pequeños accidentes que he tenido en mi automóvil, a menudo debido a mi propia mala conducción, planeo bendecirlo lo antes posible.

Una vez, un amigo me dio una calcomanía con las palabras: «Nunca conduzcas más rápido de lo que tu Ángel Guardián puede volar». Luego de tener mi auto bendecido con agua bendita y conducir bajo la influencia de mi ángel guardián: ¿qué puede salir mal? En serio, y para citar nuevamente a Henry Theiler, el agua bendita es una forma comprobada de ayudar a «evitar el pecado y las ocasiones del pecado, guardar los mandamientos de Dios, hacer uso de los medios de la gracia y llevar una vida cristiana piadosa».

Por Francis Phillips de Catholic Herald.

Fuente: InfoCatólica.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Malleus Maleficarum: Si los íncubos y los súcubos pueden engendrar niños


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Del Malleus Maleficarum: PREGUNTA: Si los íncubos y los súcubos pueden engendrar niños.

A primera vista podría parecer, en verdad, que no concuerda con la fe católica afirmar que los niños pueden ser engendrada por demonios, es decir, por íncubos y súcubos: pues Dios mismo antes que el pecado llegase al mundo, instituyó la procreación humana, pues creó a la mujer de la costilla del hombre para ser la compañera del hambre: "Y a ellos les dijo Creced y multiplicaos", Génesis, 1,28. Y Adán, inspirado por Dios, dijo: "Serán dos en una sola carne", Génesis, a, 24. Del mismo modo, luego que el pecado llegó al mundo, se le dijo a Noé: "Fructificad y multiplicaos", Génesis, ix, 1. Cristo confirmó esa unión, también en la época de la nueva ley: "¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo?" San Mateo, xix, 4. Por lo tanto, los hombres no pueden ser engendrados de ninguna manera que no sea esa.
Pero puede argumentarse que los demonios tienen su papel en esa gestación, no como causa esencial, sino como causa secundaria y artificial, para que se ocupan de entrometerse en el proceso de la copulación y la concepción normales, pues obtienen semen humano y ellos mismos lo trasladan.

Objeción. El demonio puede ejecutar este acto en cada etapa de la vida, es decir, en el estado matrimonial o en otro que no sea éste. O puede ejecutarlo en un solo estado. Pero no puede cumplirlo en el primer estado, porque entonces el acto del demonio sería más poderoso que el de Dios, Quien instituyó y confirmó ese sagrado estado, ya que se trata de un estado de continencia y matrimonio. Ni puede efectuarlo en cualquier otro estado, ya que jamás leemos en las Escrituras que los niños pueden ser engendrados en un estado y no en otro.
Más aun, engendrar un niño es un acto de un cuerpo vivo, pero los demonios no pueden dar vida a los cuerpos que adoptan, porque la vida, en términos formales, sólo procede del alma, y el acto de engendrar es el de los órganos físicos que poseen vida corporal. Por lo tanto, los cuerpos que se adoptan de esa manera no pueden engendrar ni procrear.
Pero puede decirse que esos demonios adoptan un cuerpo, no para infundirle vida,
sino para conservar, por medio de ese cuerpo, el semen humano, y para pasar el
semen a otro cuerpo.

Objeción. En la acción de los ángeles, sean ellos malos o buenos, nada hay de superfluo e inútil, lo mismo que nada de superfluo e inútil hay en la naturaleza. Pero el demonio, por su poder natural, que es mucho mayor que cualquier poder físico humano, puede ejecutar cualquier acción espiritual, y ejecutarla una y otra vez, aunque no sea capaz de discernirla. Por lo tanto puede ejecutar esa acción, aunque el hombre no discierna cuándo tiene que ver el demonio con ella. Porque todas las cosas materiales y espirituales se encuentran en una escala inferior a la de las inteligencias puras y espirituales, pero los ángeles, sean buenos o malos, son inteligencias parea y espirituales. Por lo tanto pueden dominar lo que se encuentra por debajo de ellos. En consecuencia el demonio puede reunir y utilizar a voluntad el semen humano que pertenece al cuerpo. Sin embargo, reunir el semen humano de una persona y trasmitirlo a otra implica ciertas acciones locales. Pero los demonios no pueden llevar cuerpos de un lugar a otro en términos locales. Y este es el argumento que formulan. El alma es una pura esencia espiritual, lo mismo que el diablo; pero el alma no puede mover un cuerpo de un lugar a otro, salvo que se trate del cuerpo en que mora y al cual da vida. De ahí que si cualquier miembro del cuerpo perece, queda muerto e inmóvil. Por lo tanto los demonios no pueden trasladar un cuerpo de un lugar a otro, salvo que se trate de uno al cual dan vida. Pero se ha mostrado y se reconoce que los demonios no conceden la vida a nadie, y por lo tanto no pueden trasladar el semen humano localmente, es decir, de lugar en lugar, de cuerpo en cuerpo.
Más aun, todas las acciones se ejecutan por contacto, y en especial el acto de engendrar. Pero no parece posible que exista contacto entre el demonio y los cuerpos humanos, ya que aquél no tiene un punto de contacto - concreto con ellos. Por consiguiente no .puede inyectar semen en un cuerpo humano, y en consecuencia ello exige cierta acción corporal, por lo cual parecería que el demonio
no puede ejecutarla..
Además, los demonios no poseen poderes para mover los cuerpos que en un orden natural tienen una relación más estrecha con ellos, por ejemplo los cuerpos celestes, y por lo tanto carecen de poderes para mover los cuerpos más distantes y distintos de ellos. La premisa mayor está demostrada, ya que el poder que mueve y el movimiento son una sola y la misma cosa, según Aristóteles, en su Física. Se
sigue, pues, que los demonios que mueven cuerpos celestes tienen que estar en el cielo, lo cual es en todo sentido falso, tanto en nuestra opinión como en la, de los platonistas.
Más aun, San Agustín, Sobre la Trinidad, III, dice que el demonio reúne en verdad semen humano, por medio del cual puede producir efectos corporales; pero ello no puede hacerse sin cierto movimiento local, con lo cual los demonios pueden trasladar el semen que han reunido e inyectarlo en los cuerpos de otros. Pero como dice Walafrido Estrabón en su comentario sobre Exodo, va, 11: "Entonces llamó también el Faraón a sabios y encantadores": los demonios van por la tierra reuniendo todo tipo de simientes, y trabajando con ellas pueden difundir varias especies. Véase también la glosa sobre esas palabras (el Faraón llamó). Y también, en el Génesis, III, la glosa presenta dos comentarios sobre las palabras: "Y los hijos de Dios vieron a las hijas de los hombres". 

Primero, que por hijos de Dios se entiende a los hijos de Set, y por hijas de los hombres a las de Caín. Segundo, quelos gigantes fueron creados, no por algún acto increíble de los hombres, sino por ciertos demonios, que son desvergonzados respecto de las mujeres. Pues la Biblia dice que los gigantes estaban sobre la tierra. Más aun, inclusive antes del Diluvio, no sólo los cuerpos de los hombres, sino también los de las mujeres, eran destacada e increíblemente bellos.

Respuesta. Con fines de brevedad se omite buena aparte de lo relativo al poder del demonio y de sus obras, en el aspecto de los efectos de la brujería. Pues el lector piadoso lo acepta como demostrado, o, si desea investigar, puede encontrar todos los puntos aclarados en el segundo Libro de Sentencias, 5. Pues verá que los demonios ejecutan todas sus obras de manera consciente y voluntaria; pues la
naturaleza que les dio no ha cambiado. Véase Dionisio, en su cuarto capítulo, al respecto; la naturaleza de ellos se mantiene intacta y espléndida, aunque no pueden utilizarla para ningún buen fin. En cuanto a su inteligencia, advertirá que descuellan en tres puntos de comprensión, a saber, en la sutileza de su naturaleza, en su antigua experiencia y en la revelación de los espíritus superiores. También descubrirá que, por influencia de los astros, conocen las características dominantes de los hombres, y por lo tanto descubren que algunos están más dispuestos a ejecutar obras de hechicería que otros, y que molestan a éstos ante todo con vistas a tales acciones.
Y en cuanto a su voluntad, el lector hallará que se orienta en forma inmutable hacia el mal, y que continuamente peca por orgullo, envidia y grosera codicia; y que Dios, para Su propia gloria, le permite trabajar contra Su voluntad. También entenderá que con estas dos cualidades del intelecto y la voluntad los demonios obran milagros, de modo que no existe poder en la tierra que se compare con ellos: Job, n. No hay en la tierra poder que pueda compararse con el que fue creado para no tener a nadie. Pero aquí la glosa dice que si bien no teme a nadie, está sometido a los méritos de los Santos.
También verá que el demonio conoce los pensamientos de nuestros corazones; que en forma esencial y desastrosa puede metamorfosear los cuerpos con la ayuda de un agente; que puede trasladar los cuerpos de un lugar a otro y alterar los sentimientos exteriores e internos en cualquier medida concebible; y que le es posible modificar el intelecto y la voluntad del hombre, por indirectamente que lo hiciere.
Pues si bien todo esto es pertinente para nuestra investigación, sólo deseamos extraer de ello una conclusión en cuanto a la naturaleza de los demonios, y de ese modo seguir el estudio de nuestro interrogante.
Ahora bien, los Teólogos les asignaron ciertas cualidades, como la de que son espíritus impuros, pero no por su naturaleza. Pues según Dionisio hay en ellos una locura natural, una feroz concupiscencia, una desenfrenada fantasía, como se advierte en sus .pecados espirituales de orgullo, envidia, y cólera. Por este motivo son los enemigos de la raza humana: racionales de mente, pero razonan sin palabras; sutiles en maldad, ansiosos de hacer daño; siempre fértiles en nuevos engaños, modifican las percepciones y enturbian las emociones de los hombres, confunden a los vigilantes y en los sueños perturban a los durmientes; provocan enfermedades, engendran tempestades, se disfrazan de ángeles de luz, siempre llevan en torno el infierno; a las brujas les usurpan para sí la adoración de Dios, y por este medio se efectúan encantamientos mágicos; tratan de obtener el dominio sobre los buenos, y molestarlos hasta el máximo de su poderío; a los elegidos se les entregan como tentación, y siempre se encuentran al acecho de la destrucción de los hombres.

Y aunque tienen mil maneras de hacer daño, y desde su caída intentaron provocar cismas en la iglesia, impedir la caridad, infectar con la bilis de la envidia la dulzura de los actos de los santos, y perturbar de todas las maneras posibles a la raza humana, _ su poder se mantiene limitado a las partes privadas y al ombligo.
Véase Job, XLI. Pues gracias al desenfado de la carne posee gran poder sobre los hombres; y en los hombres la fuente del desenfreno se encuentra en las partes privadas, ya que de ellas emana el semen, tal como en las mujeres mana del ombligo. Por lo tanto, sobrentendidas estas cosas para una adecuada comprensión
del problema de los íncubos y los súcubos, debe decirse que es una concepción tan católica afirmar que en ocasiones los hombres pueden ser engendrados por medio de íncubos y súcubos, como es contrario alas palabras de los santos, y aun a la tradición delas Sagradas Escrituras, mantener la opinión contraria. Y esto se demuestra como sigue. En un lugar San Agustín formula este interrogante, no respecto de las brujas, sino con referencia a las obras mismas de los demonios, y a las fábulas de los poetas, y deja el asunto envuelto en ciertas dudas, aunque más tarde se muestra definido al respecto, en. las Sagradas Escrituras. Pues en su de Ciutate Dei, Libro 3, capítulo a 2, dice: "Dejamos abierto el interrogante en cuanto a si era posible que Venus diese nacimiento a Eneas por medio del coito con Anquises". Pues un interrogante similar surge en las Escrituras, donde se pregunta si los ángeles malos se acuestan con las hijas de los hombres, y de este modo la tierra se llenó entonces de gigantes, es decir, de hombres enormemente grandes y fuertes. Pero soluciona el tema en el Libro 5, cap. 25, con estas palabras: "Es creencia muy general, cuya veracidad muchos confirman por experiencia propia, o al menos de oídas, por haber sido experimentada por hombres de indudable confianza, que los sátiros y los faunos (que por lo general se denominan íncubos) se aparecieron ante mujeres lascivas y trataron de obtener y obtuvieron el coito con ellas. Y que ciertos demonios (que los galos llaman dusios) intentan en forma asidua, y lo logran, esta actividad repugnante, cosa que confirman tantos testigos dignos de crédito, que sería insolente negarlo".
Más tarde, en el mismo libro, soluciona la segunda afirmación, a saber, que el pasaje del Génesis Sobre los Hijos de Dios (es decir, Set) y las hijas de los hambres (o sea, Caín) no habla sólo de los íncubos, ya que la existencia de éstos no es creíble. En ese sentido existe la glosa que ya mencionamos antes. Dice que no es ajeno a la creencia el hecho de que los gigantes de quienes hablan las Escrituras fuesen engendrados, no por hombres, sino por ángeles o ciertos demonios que buscan a las mujeres. El mismo sentido tiene la glosa de Isaías, XIII donde el profeta predica la desolación de Babilonia y los monstruos que la habitarán. Dice: "Los búhos morarán allí, y los sátiros bailarán allí". Aquí, por sátiros se entiende demonios; como dice la glosa, los sátiros son criaturas salvajes y velludas de los bosques, que representan cierto tipo de demonios llamados íncubos. Y una vez más Isaías, xxxiv, donde profetiza la desolación del país de los idumeos porque persiguieron a los judíos, y dice: "Será morada de dragones y refugio para mochuelos. También los animales salvajes del desierto se encontrarán allí..." La glosa interlineal interpreta esto como referido a monstruos y demonios. Y en el mismo lugar el Beato Gregorio explica que estos son dioses de los bosques con otro nombre, no los que los griegos llamaban Pan, y los latinos íncubos. De la misma manera, el Beato Isidoro, en el último capítulo de su octavo libro, dice: los sátiros son aquellos que se denominan Pan en griego e íncubos en latín. Y se los denomina íncubos por su práctica de superposición, es decir, de orgía.. Pues a menudo ansían rijosamente a las mujeres, y copulan con ellas; y los galos los llaman dusios, porque sor. diligentes en esa animalidad. Pero el demonio que la gente común llama íncubo, es denominado fauno de los higos por los romanos; a lo cual Horacio dijo: "Oh, fauno, amor de las ninfas que huyen, que recorre con dulzura, mis tierras y mis sonrientes campos".
Y en cuanto a lo de San Pablo, en I Corintios, x4 una mujer debe llevar cubierta la cabeza, por los ángeles, y muchos católicos creen que "por los ángeles" se refiere a los íncubos. La misma opinión ostenta el Venerable Bede en su History of the English; también Guillermo de París en su libro De Universo, última parte del tratado sexto. Más aun, Santo Tomás habla de ello (I, 25 y II, 8 y en otras partes; también en Isaías, XII y XIV). por lo tanta dice que es irreflexivo negar esas cosas.
Pues lo que parece cierta para muchos no puede ser del todo falso, según Aristóteles (a3 final de De Somno et Vigilia, y en la segunda Etica). Nada diga de las muchas historias auténticas, tanto católicas como paganas, que afirman de manera abierta la existencia de los íncubos.
Pero el motivo de que los demonios se conviertan en íncubos o súcubos no es con vistas al placer, ya que un espíritu no tiene carne ni sangre; sino que ante todo es con la intención de que por medio del vicio de la lujuria puedan provocar un doble daño contra los hombres, es decir, en el cuerpo y en el alma, de modo que los hombres puedan entregarse más a todos los vicios. Y no cabe duda de que saben bajo qué astros es más vigoroso el semen, y que los hambres así concebidos estarán siempre pervertidos por la brujería.
Cuando Dios todopoderoso enumeró muchos vicios de lujuria que reinaban entre los no creyentes y los herejes, de los cuales deseaba que Su pueblo quedase purificado, dijo, en Levítico, XVIII: "En ninguna, de estas cosas os amancillaréis; porque en todas estas cosas se ha ensuciado la gente que yo he hecho delante de vosotros. Y la tierra fue contaminada y yo visité su maldad sobre ella, y la, tierra vomitó sus moradores". Por el contrario, la glosa explica la palabra "tierras", que significa demonios que, debido a su multitud, se denominan las gentes del mundo, y se regocijan en todos los pecados, en especial el de fornicación e idolatría., porque gracias a ellos quedan mancillados en cuerpo y en alma, y el hombre entero, que se denomina "la tierra". Porque cada uno de los pecados que el hombre comete se encuentra fuera de su cuerpo, pero el hombre que carrete fornicación peca. en este cuerpo. Si alguien quiere seguir estudiando las historias relativas a los íncubos y súcubos, que lea (como se dijo) a Bede en su History of the English y a Guillermo, y por último a Tomás de Brabante en su libro Sobre Besa. 

Para volver a nuestro asunto. Y ante todo, al acto natural dé propagación instituido por Dios, es decir, entre el hombre y la mujer: que como si fuese por permiso de Dios, el Sacramento del Matrimonio puede ser anulado por la, obra del demonio mediante la brujería, como se mostró más arriba. Y lo mismo rige con mucha más fuerza para cualquier otro acto venéreo entre hombre y mujer.
Pero si se pregunta por qué se permite al demonio efectuar hechizos sobre el acto venéreo, antes que sobre cualquier otro acto humano, se responde que los Doctores dan muchas razones, que se analizarán más adelante, en la parte referente al permiso divino. Por el momento debe bastar la. razón que se mencionó antes, a saber, que el poder del demonio reside en las partes privadas de los
hombres. Pues de todas las luchas, las más difíciles son aquellas en que el combate es continuo, y rara la victorias,. Y es poco sólido afirmar que en ese caso la obra del demonio es más fuerte que la de Dios, ya que el acto matrimonial instituido por Dina puede ser anulado; pues el demonio no lo anula, por la violencia, ya que no tiene poder alguno en el asunto, salvó en la medida en que Dios selo permite. Por lo tanto sería mejor argumentar, a partir de esto, que carece de poderes.
Segundo, es verdad que procrear a un hombre es el acto de un cuerpo vivo. Pero cuando se dice que los demonios no pueden dar vida porque ésta fluye formalmente del alma, es cierto; pero en términos materiales, la vida nace del semen, y el demonio incubo, con permiso de Dios, puede lograrlo por medio del coito. Y el semen no brota tanto de él, ya que es el de otro hombre recibido por él para tal fin ( véase Santo Tomás, I, 51, art. 3 ). Pues el demonio es el súcubo del hombre, y se convierte en incubo de una mujer. Asimismo, absorben las simientes de otras cosas para engendrar distintas cosas, como dice S. Agustín, de Trinitate, M.

Y ahora podría preguntarse, ¿de quién es hijo el niño así nacido? Resulta claro que no del demonio, sino del hombre cuyo semen se recibió. Pero cuando se insiste en que, tal como en las obras de la naturaleza, tampoco hay nada superfluo en las de los ángeles, hay que admitirlo; pero cuando se infiere que el demonio puede recibir e inyectar semen de manera invisible, ello también es cierto; pero prefiere ejecutarlo de manera visible, como un súcubo y un incubo, para que mediante esa asquerosidad pueda infecta; a toda la humanidad en cuerpo y alma, es decir, tanto al hombre como a la mujer, pues existe, por decirlo así, con tanto físico real Más aun, en forma invisible los demonios pueden hacer más cosas de las que se les permite hacer de manera visible, aunque lo deseen así; pero se les permite hacerlas de  (modo invisible, ya sea como prueba para los buenos, o como castigo para los malos.

Por último, puede ocurrir que otro demonio ocupe el lugar del súcubo, reciba de él el semen y se convierta en íncubo en lugar del otro demonio; y ello por tres motivos. Tal vez porque un demonio, asignado a una mujer, debe recibir el semen de otro demonio, asignado a un hombre, para que de esta forma cada uno de ellos sea encargado por el príncipe de los demonios para efectuar una brujería; ya que a cada uno se le asigna su propio ángel, inclusive de entre los malos; o debido a la asquerosidad del acto, que un demonio sentida repugnancia de cometer. Pues en muchas investigaciones se muestra con claridad que ciertos demonios, por alguna nobleza de su naturaleza, rehuyen acciones tan repugnantes. O bien puede ser para que el incubo, en lugar del semen del hombre, se interponga él mismo ante una mujer e inyecte de manera invisible su propio semen, es decir, el que recibió en forma invisible. Y no es ajeno a su naturaleza o poder efectuar semejante interposición, ya que en forma física puede interponerse de manera invisible y sin contacto físico, como en el caso del joven que se prometió a un ídolo.

Tercero, se dice que el poder del ángel corresponde, en grado infinito, a las cosas superiores, es decir, que su poder no puede ser comprendido por los órdenes inferiores, sino que siempre es superior a ellos, de modo que no se limita a un solo efecto. Pues las potencias superiores tienen una influencia casi ilimitada sobre la creación. Pero porque se diga que es infinitamente superior, no significa que sea indiferentemente poderoso para cualquier obra que se le proponga; pues entonces tanto dada que se dijese que es infinitamente inferior, como que es muy superior. Pero debe existir cierta proporción entre el agente y el paciente, y no puede haberla entre una sustancia puramente espiritual y una, corpórea. Por lo tanto, ni siquiera los demonios tienen poder alguno para provocar un efecto, salvo mediante algún otro media activo. Por eso usan las simientes de las cosas para producir sus efectos; véase San Agustín, de Trinitate Dei, 3. Por lo tanto, este argumento se remite al anterior, y no queda fortalecido por él, a menos de que alguien quiera la explicación de San Agustín de por qué las Inteligencias tienen poderes infinitos de grado superior, y no inferior, otorgadas a ellas en el orden de las cosas corpóreas y de los cuerpos celestes, que pueden influir muchos e infinitos efectos. Pero ello no se debe a la debilidad de los poderes inferiores. Y la confusión es que los demonios, inclusive sin adoptar un cuerpo, pueden operar trasmutaciones en el semen; aunque este no es un argumento contra la presente proposición respecto de los íncubos y los súcubos cuyas acciones no pueden ejecutar si no adoptan una forma corporal, como se consideró más arriba.

Para el cuarto argumento, los demonios no pueden trasladar cuerpos o semen en el plano local, lo cual se comprueba con la analogía del alma. Debe decirse que una cosa es hablar de la sustancia espiritual del ángel o demonio reales, y otra cosa hablar del alma real. Pues la razón de que el alma no pueda mover un cuerpo de un lugar a otro, a menos de que le haya dado vida, o bien por contacto de un cuerpo vivo con uno que no posee vida, es la siguiente: que el alma ocupa, con mucho, el grado inferior en el orden de los seres espirituales, y por lo tanto se sigue que tiene que existir cierta relación proporcional entre ella y el cuerpo que es capaz de mover por contacto: Pero no ocurre así con los demonios, cuyo poder supera al poder físico.

Y quinto, debe decirse que el contacto de un demonio con un cuerpo, ya sea en forma de semen o de cualquier otra manera, no es un contacto corpóreo, sino virtual, y se produce en concordancia con la proporción adecuada del que mueve y del movido; siempre que el cuerpo movido no supere la proporción del poder del demonio. Y esos cuerpos son cuerpos celestes, e inclusive toda la tierra o todos los elementos del mundo, cuyo poder podemos denominar superior, según la autoridad de Santo Tomás en sus preguntas respecto del Pecado (Pregunta 10, de Daemonibus). Pues ello se debe a la esencia de la naturaleza o a la condenación por el pecado. Pues existe un orden de cosas adecuado, en consonancia con su naturaleza misma y con su movimiento. Y así como los cuerpos celestes más altos son movidos por sustancias espirituales superiores, lo mismo que los ángeles buenos, así a los cuerpos inferiores los mueven sustancias espirituales inferiores, como los demonios. Y si esta limitación del poder de éstos se debe a la esencia de la naturaleza, algunos afirman que los demonios no son del orden de los ángeles superiores, sino que forman parte del orden terrestre creado por Dios; y esta era la opinión de los Filósofos. Y si se debe a la condenación por el pecado, como afirman los Teólogos, entonces fueron expulsados de las regiones del cielo, a esa atmósfera inferior, en castigo, y por lo tanto no son capaces de moverla, ni de mover la tierra. As¡ se ha dicho acerca de dos argumentos que se rechazan con facilidad: uno, respecto de los cuerpos celestes, que los diablos también podían mover, ya que eran capaces de mover cuerpos de un lado al otro, ya que los astros están más cerca de ellos en la naturaleza, como también lo afirma el último argumento. La respuesta es que esto no es válido; pues si rige la primera opinión, dichos cuerpos superan la proporción del poder de los demonios, y si es cierto lo segundo, entonces no puede moverlos, debido a su castigo por el pecado. Además está el argumento que objeta que el movimiento del todo y de la parte es la misma cosa, tal como Aristóteles, en su Física cuarta ejemplifica el caso de toda la, tierra y de un terrón; y que por lo tanto si los demonios pueden mover una parte de la tierra, también pueden mover la tierra entera. Pero esto no es válido, como resulta claro para cualquiera que examine la diferencia. Pero reunir el semen de las cosas y aplicarlo a ciertos efectos no supera su poder natural, con el permiso de Dios, como es evidente por sí mismo.

En conclusión, a despecho de la afirmación de algunos, de que los demonios, en forma corporal, en ningún modo pueden engendrar niños, y de que por "hijos de Dios" se entiende a los hijos de Set, y no a los demonios íncubos, así como por "hijas de los hombres" se hace referencia a las descendientes de Caín, sin embargo muchos afirman con claridad todo lo contrario. i' lo que parece cierto para muchos no puede ser del todo falso, según Aristóteles, en su Etica sexta, y al final de Somno et Uigilia. Y ahora, también en los tiempos modernos, tenemos hechos y palabras atestiguados, de brujas, que en verdad y realidad ejecutan esas cosas.

Por lo tanto, establecemos tres proposiciones. Primero, que los más repugnantes actos venéreos son llevados a cabo por esos demonios, no con vistas al deleite, sino para la polución de las almas y 'cuerpos de aquellos que actúan como íncubos o súcubos. Segundo, que por medio de esa acción puede producirse una concepción y gestación totales por las mujeres, ya que pueden depositar semen humano en el lugar adecuado de un útero femenino, donde ya existe una sustancia correspondiente. De la misma manera, también pueden reunir las simientes de otras cosas para provocar otros efectos. Tercero, que en la gestación de esos-niños, sólo el movimiento local debe atribuirse a los demonios, y no la gestación real, que surge, no del poder del demonio o del cuerpo que adopta, sino de la virtud de aquel a quien pertenecía el semen; por lo tanto, el niño no es hijo del demonio, sino de algún hombre.

Y aquí hay una respuesta clara a quienes afirman que hay dos razones por las cuales los demonios no pueden engendrar niños: primero que la gestación se efectúa por la virtud formadora que existe en el semen liberado de un cuerpo viviente; y que como el cuerpo adoptado por los demonios no es de esa clase, entonces, etcétera. Es clara la respuesta de que el demonio, deposita semen formador, de manera natural, en su lugar adecuado, etcétera. Segundo, se puede argumentar que el semen tiene capacidad de engendrar, sólo en la medida en que se conserve en él el calor de la vida, que debe perderse cuando se lo transporta grandes distancias. La respuesta es que los diablos pueden acumular el semen a salvo, de modo que no se pierda su calor vital; o inclusive que no se evapore con tanta facilidad debido a la gran velocidad con que se mueve en razón de la superioridad de lo movible respecto de la cosa movida.

Malleus Maleficarum.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Acerca de lo vidente María Valtorta


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Maria Valtorta murió en 1961 “en un aislamiento psíquico incomprensible” (alienada). Su obra principal, La Vida de Jesús, escrita desde 1943 a 1947, abarca unas 10.000 páginas de cuadernos. Su confesor, el Padre Migliorini, pretende haber sido recibido en audiencia, en compañía del Padre Berti, por el Papa Pío XII en febrero de 1948, y que el Papa les habría dicho de publicar la obra tal como estaba, agregando: “Quien lea, comprenderá.“

Esta autorización oral del Papa parece poco probable: el Papa no podría haber dado razonablemente dicha autorización sin haber leído el libro y sin haber asegurado su ortodoxia; pero, ¿cómo iba a encontrar el Papa el tiempo para leer estas 10.000 páginas?

Esta autorización del papa parece aún más improbable dado que el Santo Oficio prohibió definitivamente la obra (sin posible corrección) un año después, en febrero de 1949.

Los cuatro primeros volúmenes fueron, sin embargo, publicados sin Imprimatur, desde 1956 a 1959.

El 16 de diciembre de 1959, los libros editados fueron puestos en el Index.

L’Osservatore Romano publicó la puesta en el Index, acompañada de un artículo que justifica la condena.

He aquí algunos extractos:

Los cuatro Evangelios nos muestran a Jesús humilde y lleno de las reserva; sus discursos son simples, incisivos, pero con la eficiencia suprema. Por el contrario, en este tipo de historia novelada, Jesús es locuaz en exceso y parece un propagandista, siempre dispuesto a proclamarse Mesías e Hijo de Dios, y a recitar lecciones de teología en los mismos términos que usaría hoy un profesor de teología. En los recitados del Evangelio, admiramos la humildad y el silencio de la Madre de Jesús; en cambio, para el autor (hombre o mujer) de esta obra, la Santísima Virgen tiene la elocuencia de un abogado moderno, siempre presente en todas partes y siempre dispuesta a ofrecer lecciones de teología marial, perfectamente al corriente de los últimos estudios de los especialistas actuales en esta materia […] Algunas páginas son bastante escabrosas y hacen pensar en las descripciones y escenas de novelas modernas. Vamos a dar sólo algunos ejemplos, así como la confesión hecha a María por una tal Aglae, mujer de mala vida (volumen I, p. 790 y siguientes [Estas referencias no corresponden a la actual edición en francés, sino a la publicada en aquel momento en italiano]); el recitado poco edificante de las páginas 887 y siguientes del volumen I; un baile realizado ciertamente de una manera impúdica ante Pilato en el Pretorio (Volumen IV, p 75) etc. […] Por último, quiero señalar otra afirmación extraña y vaga donde se dice de Nuestra Señora: “Tú, todo el tiempo que permanecerás en la tierra, serás la segunda después de Pedro, como jerarquía eclesiástica…”.
He aquí ejemplos de errores e inconveniencias de este libro:

  • Nuestro Señor piensa que ahora la palabra cansa, y que debemos recurrir a visiones… de Maria Valtorta…;
  • El árbol de la vida en el Paraíso terrenal es sólo un símbolo;
  • El pecado de Adán y Eva consistió en el uso del matrimonio con un espíritu de lujuria;
  • Santa Ana dio a luz sin dolor;
  • Nuestra Señora se jacta de su humildad y calma;
  • Ella dice que redimió a las mujeres por su maternidad;
  • Ella ha visto a Dios en su creación;
  • Satanás se ha encarnado en Judas.

También se pueden observar muchas contradicciones con el Evangelio, por ejemplo:

Nuestro Señor habría sorbido ávidamente la hiel presentada por el soldado;
En la cruz, Nuestro Señor no cesa de llamar “¡Mamá!” y Ella de responder: “Sí, mi tesoro, estoy aquí“;
Nuestra Señora se enoja, grita y delira “casi” después de la muerte de su Hijo;
Sin mencionar muchas sensualidades que salpican el libro.

Ahora he aquí un extracto del Volumen III (EMV 199, c. 60, p. 353) de la edición francesa, que relata una broma malsonante, e incluso bastante chocante, que “Jesús” habría hecho a “San Pedro”:

Jesús se levanta y llama en voz alta: “Simón de Jonás, ven aquí.”
Pedro se sobresalta y sube las escaleras rápidamente: “¿Qué quieres, Maestro?”
“¡Ven aquí, usurpador y corruptor!”
“¿Yo? ¿Por qué? ¿Qué he hecho, Señor?”
“Tú has corrompido a mi Madre. Es por eso que querías estar solo. ¿Qué debo hacer contigo?”
Pero Jesús sonríe y Pedro se tranquiliza. “¡Oh!”, dice él. “¡Realmente me asustaste! Pero ahora te ríes…”

Monseñor Lefebvre, durante un Retiro (en septiembre de 1986, Cuarta Instrucción), expresó su reserva respecto de Maria Valtorta:
Sacaremos provecho (…) en no detenernos demasiado en los diversos hechos de la vida de Nuestro Señor. Es en esto que, quizás, esas vidas que se han hecho de Nuestro Señor (…) esos libros que se presentan como revelaciones de la vida de Nuestro Señor, en mi opinión, pueden ser un peligro, precisamente porque representan a Nuestro Señor de una manera demasiado concreta, demasiado en los detalles de su vida.
Me refiero, por supuesto, a Maria Valtorta. Y tal vez para algunos esta lectura puede hacerles bien, puede acercarlos a Nuestro Señor, tratar de imaginar cómo era la vida de los apóstoles con Nuestro Señor, la vida en Nazaret, la vida en las visitas que hacía Nuestro Señor a las ciudades de Israel. Pero hay allí un peligro, un gran peligro: demasiado humanizar, demasiado concretizar y no mostrar lo suficiente el rostro de Dios, en esta vida de Nuestro Señor. Esto es un peligro. No sé si hay que recomendar tanto a personas que no son advertidas la lectura de libros como estos. No estoy seguro de que esto los eleve realmente y que les haga conocer verdaderamente a Nuestro Señor tal como era, tal como es, tal como debemos conocerlo, creerlo.
En vez de leer esta novela, donde los errores abundan, los fieles harían mejor en leer las Sagradas Escrituras con buenos comentarios nutridos de los Padres de la Iglesia, como por ejemplo La gran vida de Jesucristo por Ludolfo el Cartujo, La Catena Aurea de Santo Tomás de Aquino, los comentarios del Evangelio de Bossuet, los comentarios de las epístolas de San Pablo por Dom Delatte o de la Sagrada Escritura por Dom Marmion, o buenas vidas de santos: nuestros antepasados hicieron sus delicias de La leyenda dorada del bienaventurado Jacques de Voragine. Las vidas de los santos —excepto en el caso de una mala hagiografía— nos hacen quedar en lo real en lugar de partir en lo imaginario como es el caso de estas “visiones”. Las vidas de los santos tienen lo suficiente para alimentar la imaginación, el corazón y la inteligencia de todos los cristianos, incluso los más simples; incluso se encuentran hoy buenas vidas de santos ilustradas. Aquí es donde podemos encontrar un verdadero antídoto contra la televisión.

Visto en Radio Cristiandad. 

martes, 7 de noviembre de 2017

Ex Gran Mago satánico revela por qué: "Debemos luchar contra el aborto con armas espirituales"


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El año 2015 Portaluz publicó una entrevista de perfil e informativa al ex satanista Zachary King bajo el título "Yo celebré rituales satánicos en clínicas de aborto" . En ella reconocía no solo haber practicado abortos rituales, sino las razones para ello:

“Si deseas obtener la aprobación de Satanás, para que te dé algo que quieres, matar a alguien es el mejor camino. Es la máxima ofrenda a Satanás; que mates a un no nacido es su máximo objetivo”… “todos los días, los grupos satánicos hacen su ritual -como una Misa Negra-, por lo general alrededor de la medianoche… donde ofrecen a Satanás todos los bebés que hayan sido matados ese día. No importando  el por qué las mujeres abortan…”.

Tras su conversión, que agradece a la mediación extraordinaria de la Santísima Virgen María, Zachary -quien reside actualmente en Kansas (USA)- ha continuado denunciado al aborto como un “sacrificio satánico” y exhortando a que los creyentes afronten la que considera “inevitable batalla espiritual” con los principados y potestades del infierno, citando a san Pablo en el capítulo 6 de su carta a los Efesios.

Así, el pasado 28 de octubre invitado a Toronto por el movimiento Serviam Ministries y junto al conocido exorcista Fr. Gary Thomas (cuya vida y ministerio inspiró el guion de  la película “El Rito”), Zachary reiteró un mensaje central en su conferencia a más de 800 personas: Que para liberar a la humanidad del  aborto, se requiere enfrentar una batalla espiritual; y esa lucha debe ser dada con armas espirituales.

La batalla de los creyentes

“Sé que el aborto es un sacrificio satánico”, dijo King y continuó su reflexión advirtiendo: “¿Por qué el diablo intenta matar al no nacido?... Satanás teme ciertas cosas. Una de ellas es la inocencia. No hay nada más inocente que un bebé en el vientre de su madre”.

King recordó también en la Conferencia diversos pasajes de su historia de vida (bien narrados también en la referida entrevista de Portaluz) y dando detalles de los rituales satánicos que dirigía, confesó que “en cada maleficio realizábamos un aborto… Cuanto más grande sea lo que pidas al diablo, más tienes que hacer para que el diablo te lo otorgue. ... Los maleficios exigen abortar un bebé", relató Zachary.

“Debemos luchar contra el aborto con armas espirituales”… “No se puede vencer a un enemigo espiritual con armas físicas”, reiteró.

Rescatado por el amor

Como es habitual en sus intervenciones, Zachary King dio testimonio agradecido a Dios “mi Señor y Salvador”, por haberlo liberado. Intervención de Gracia que comenzó cuando una mujer llegó a la tienda de joyas donde él trabajaba y nada más ingresar le dijo que la Santísima Virgen María lo había elegido para su ejército, y acto seguido le entregó una Medalla Milagrosa.

Apenas si alcanzó a tomar conciencia de las palabras de aquella mujer y menos se percató en un primer momento de lo que había puesto en su mano.  Hacía ya algún tiempo que lo atormentaba la imagen de verse en el infierno, relató King en la Conferencia del pasado 28 de octubre.

Cuando sus ojos se posaron en la imagen de la Santísima Virgen María su conciencia se abrió y experimentó “el amor de Nuestra Señora”, dice Zachary, que lo rescató del infierno llevándolo directamente al corazón de  Jesucristo.

Visto en Porta Luz.

viernes, 27 de octubre de 2017

UNA POSESIÓN DEMONIACA ES COMO UNA PARASITOSIS


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Un parásito entra al organismo por medio de un vector o un fómite, tan pronto penetra, éste tratara de alimentarse de los nutrientes de tu cuerpo y hasta que no se presenten los signos y síntomas, no sabrás que lo tienes. El parásito tratará de ocultarse, pues depende de ti para seguir alimentándose, sin embargo, es tarea bien difícil, pues tarde o temprano será detectado. Lógicamente el paciente buscará al médico para que éste le recete una medicina que eliminará a los parásitos de su organismo. 
Lo mismo sucede con la posesión demoníaca, este mal entrará a tu organismo, ese vector o fómite puede ser la brujería, la hechicería, el practicar ocultismo y esoterismo, exponerse a juegos diabólicos como la Ouija etc. Una vez adentro, tratará de alimentarse de ti, poseerá tu cuerpo y tratará de atormentarte, así como un parásito atormenta al paciente con dolores de estómago, diarrea y nauseas, así el demonio, afectará tu cuerpo y tu mente, tratando de ponerte pensamientos blasfemos y aberrantes, sensaciones de suicidio o asesinato etc. El demonio tratará de estar oculto, él no quiere que lo descubran, pues no quiere salir de ese habitad. Sin embargo, cuando es detectado por medio de los signos que se manifiestan en el poseso, la victima tratará de buscar la medicina, el doctor en este caso es el exorcista, y tratara a toda costa, recobrar la salud del poseso recetándole una serie de medicamentos para el alma (oraciones, salmos y lecturas bíblicas). 

Al parásito se lo expulsa mediante antiparasitarios, al demonio se lo expulsa con un conjuro, y a la orden de “Sal de ahí en el Nombre de Jesucristo”, este parásito demoníaco no tendrá otra alternativa que abandonar ese cuerpo del que se estaba nutriendo. La posesión demoníaca es efectiva, pues es un medio que Dios ha permitido para que sus santos ministros liberen de la posesión del demonio a cualquiera de sus hijos que se vean afectados. 

Una vez curado el paciente, si no toma las precauciones del caso, y evita lo que en primera instancia lo llevó a contaminarse, este podrá nuevamente ser re infectado por el mismo parásito u otros más fuertes, lo que evidentemente, el tratamiento farmacológico será diferente y más potente. Lo mismo pasa con el demonio, si un poseso vuelve a su vida de pecado, de inmoralidad, de desenfreno etc. podrá ser nuevamente poseído, y como dice la escritura (Lucas 11, 24-26), esta vez será peor, pues los demonios cuando vuelven vienen en mayor cantidad y más fuerte es su jerarquía.  
Si no quieres infectarte de estos parásitos demoníacos, vive en constante pureza, con un alma limpia y libre de la contaminación del pecado.

Víctor Gamboa Delgado.

sábado, 14 de octubre de 2017

Brujería y masonería en la Generalitat





Damián Galerón.- Marcela, la esposa del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, nació y creció en el seno de una familia rumana ortodoxa, en tiempos del dictador comunista Ceaucescue; este dictador, finalmente murió fusilado por su propia guardia. Esta mujer se mueve en base a dos principios importantes:

1.- la independencia del pueblo catalán, fervor que comparte con su marido.

2.- los ritos ancestrales rumanos (brujería y satanismo), basados en sus costumbres mítico-mágico-religiosas.

Al parecer forman una pareja compenetrada y unida por una cultura visionaria. Puigdemont, cuando era estudiante, le gustaba vestirse de nigromante y leer libros de magia negra. «Le apasionaba la trascendencia, viajar, conocer nuevos mundos». La relación de esta pareja tras conocerse fue consolidándose, haciendo viajes juntos por Europa.

A ambos les unía la visión separatista, el rumbo de las Naciones sin estado, las culturas eslavas y el mundo del más allá. En junio del año 2000, se casaron en el Ayuntamiento de Rosas en una ceremonia civil íntima que después regularizaron por el rito ortodoxo, educando a sus hijos en dicho rito.

Sumamente importante es saber que el actual presidente de Cataluña, es mason y sionista, como CASI TODOS los politicos catalanes nacionalistas, y especialmente lo son los de Ezquerra Republicana Catalana, (ERC); la mayor parte de los profesores que adoctrinan ideológicamente a los niños y jóvenes en los colegios, pertenecen a este partido nacionalista.

El día de la toma de posesión de Carles Puigdemont, como presidente de la Generalitat, su mujer le regaló una réplica de El gallo de Horezu, una negra y mítica cerámica de la región de Bucovina que augura buen suerte. Como si de una nueva bruja llena de siniestros augures, se tratara, su mujer invocó a los espíritus (demoníacos), para que lo iluminaran en su nueva tarea. Por lo tanto se sabe que el actual "presidente" (las comillas son nuestras) de Cataluña practica la brujería, que es una variante del satanismo, así como también que es masón.

 Fuente: Alerta Digital.

El caso Jeanette Abadie


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Nota: La traducción es de Google Translate.

Jeanette Abadie (o Abadie) (nacido en 1593) era una joven del pueblo de Ciboure en Gascuña , Francia , que supuestamente fue atraída a la brujería y fue uno de los principales testigos sobre las supuestas prácticas del sábado en brujas . [1] Su relato del sábado estaba contenido en la narración de Pierre de Lancre , un regidor real de Burdeos , que hizo un estudio exhaustivo de la brujería después de ser nombrado en 1609 a una comisión para juzgar a las personas acusadas de ella, al parecer incluyendo el entonces Jeanette, de dieciséis años.

Descripción de los Sabbat de las brujas 

Jeanette afirmó haber sido abordada por una mujer llamada Gratianne y llevada al sábado de brujas, presidida por el propio Diablo . [2] A cambio, Gratianne había recibido un puñado de oro. Jeanette dijo que el demonio adoptó la forma de un hombre horrible de piel negra con seis u ocho cuernos en la cabeza, una gran cola y dos caras, una delante y otra detrás, similar a la representación del dios romano Janus . En su primer sábado, se le exigió que renunciara a Dios , a la Virgen María , su bautismo , familia, cielo, tierra y todo lo mundano, y también debía besar al demonio en las nalgasCada vez que iba al sábado tenía que repetir esta renuncia y a menudo también tenía que besar las nalgas del Diablo , y con frecuencia también su rostro, ombligo y pene . [3] Hubo mucho baile en estos sábados, generalmente desnudos. El Diablo frecuentemente se unió, tomando como pareja al mejor hombre o mujer.
Otra ceremonia que Jeanette describió fue el bautizo de sapos . Estas criaturas eran importantes en las ceremonias y en un día de reposo, una mujer bailaba con cuatro sapos encaramados en su cuerpo, uno en cada hombro y uno en cada muñeca. Las mesas en el Sabbath estaban llenas de comida, pero al comer resultó ser insustancial o probar asqueroso.
Hubo una considerable actividad sexual en los sábados, gran parte de ellos incestuosos . Jeanette afirmó haber perdido su propia virginidad con el Diablo a la edad de trece años (la edad usual, dijo, tenía doce años), y haber tenido relaciones sexuales con muchos otros, incluida su primo primo (entonces considerado incestuoso). El coito con el diablo, dijo, era muy doloroso, ya que su pene tenía un metro de largo y escamas, y su semen estaba helado. Ninguna relación sexual en el sábado llevó alguna vez al embarazo . Ella describió estos actos sexuales con lo que parecía un gran placer y en detalle minucioso.
En las ceremonias hubo también una cantidad de pequeños demonios sin armas que encendieron una gran hoguera, en la que arrojaron a las brujas, que salieron ilesas. El gran maestro de las brujas se arrojó una vez y fue quemado en polvo, que luego fue utilizado por las otras brujas para encantar a los niños y hacerlos ir voluntariamente al sábado. También vio conocidos sacerdotes, algunos de los cuales nombró, celebrando la misa en los sábados, con los demonios tomando el lugar de los santos en el altar . A veces el Diablo atravesaba a uno de los celebrantes debajo del dedo pequeño y chupaba su sangre, con lo cual el individuo nunca más podría volver a confesarseJeanette nombró a un sacerdote llamado François de Bideguaray como uno de estos. Ella también nombró a muchas otras brujas.

Escape de Jeanette editar ]

Sin embargo, Jeanette dijo que se había decidido a escapar de las brujas. Durante los últimos nueve meses había tratado de evitar ser devuelta y se había sentado las noches del sábado. Sin embargo, durante los primeros tres meses, el diablo se la llevó de día. Durante los siguientes seis meses, ella pasó el sábado en la iglesia, donde el Diablo no pudo alcanzarla y solo fue engañada para ir con él dos veces. La última ocasión fue el 13 de septiembre de 1609. Se había sentado en la iglesia del pueblo todo el sábado por la noche y al amanecer se había ido a casa y se había quedado dormido. Durante la gran misa, el Diablo se acercó a ella, le quitó el amuleto protector que llevaba alrededor de su cuello (un higo, o un pedazo de cuero en forma de mano, con el puño cerrado y el pulgar pasado entre los dos primeros dedos), y la llevó al sábado.
Esa fue la última vez que fue al sábado, afirmó Jeanette. Ella tuvo suerte: los jueces creían en su historia que había sido obligada y que había tratado desesperadamente de escapar, y al confesar sus pecados y renunciar a la brujería, se salvó de la ejecución.

Fuente: Wikipedia.